¿Quién decide tu consumo? El poder de los algoritmos en la era digital.

 

¿Ya te diste cuenta que la frontera que divide al ser humano de la máquina se está volviendo cada día más difusa?

Lo que siempre ha caracterizado al ser humano por encima de las demás especies en la naturaleza y de inventos en el área técnica-mecánica ha sido el libre albedrío, es decir la capacidad de elección y decisión que es inherente al ser humano. Esa capacidad de elección y decisión no la tienen los animales quienes se dejan guiar por el instinto. Nunca hemos visto a un perro o a un gato decidiendo el menú del día. Comen según les indique el instinto y la oferta disponible. En cambio el ser humano puede decidir té o café, pepsi o coca-colatelegram o whatsapp, yatedistecuenta.com o Selecciones de Readers Digest. Bueno, para todo en la vida tomamos decisiones básicas o complejas. Desde qué desayunar, qué color de ropa usar, qué tipo de mascarilla usar, hasta qué estudiar, dónde trabajar o con quien casarse. Toda esta toma de decisiones de las cuales se pueden hacer decenas a diario, demuestran la capacidad del ser humano de hacer uso de su libre albedrío.

Pero ¡atención! eso está cambiando. Y está cambiando con una fuerza vertiginosa. La era digital lo está realizando mediante el poder del algoritmo. No entraremos en la definición matemática del algoritmo, si lo deseas puedes hacer de esa tema algo para investigar. Sólo diremos que los algoritmos existen muchísimo antes que la era digital y que Euclides (325 a. C.-ca. 265 a. C) fue uno de sus precursores ya que creó el algoritmo de Euclides que  es un método antiguo y eficiente para calcular el máximo común divisor.  Además diremos que el algoritmo no se autocreo. Es una programación diseñada por programadores informáticos que básicamente consiste en una serie de condiciones de SI y NOEn la era digital el algoritmo permite: captar, procesar, administrar y usar cantidades industriales de datos para influir en tu consumo, dicho en otras palabras, para decidir antes que tú. El algoritmo parece saber antes que tú lo que quieres consumir y entonces decide por ti.

Es un juego de palabras algo enredado ¿no crees? Pero así son las cosas. El algoritmo es capaz de conocer tus gustos de comida, de bebida, de música, de películas y mucho, mucho más…

¿Cómo lo ha logrado? Gracias a tus aportes. Con cada like que tu das en cualquier red social o Me gusta vas alimentando al algoritmo. El algoritmo se nutre de datos. Y los datos los recibe en forma de clicks de plataformas interactivas.

¿Has entrado en Youtube y te has encontrado con sugerencias de vídeos recomendados especialmente para ti? El poder del algoritmo.

¿Has entrado en Pinterest y has encontrado un Pin justo de las manualidades que a ti te llaman la atención? El poder del algoritmo.

¿Estás navegando en internet en una página y te aparece un anuncio donde te ofrece un producto que tu tenias pensado buscar o comprar? El poder del algoritmo.

Ahora bien, el algoritmo te puede resultar útil. Por ejemplo, en Spotify te ofrece canciones sobre la base de tus gustos. Gracias a eso quedas exento de conocer el último éxito del reggaeton.

¿Y qué hay del nuevo botón de reproducción aleatoria de Netflix? Se alimenta de las películas y series pasadas que tu ya viste y te puede ofrecer contenido similar, solo que úsalo con cuidado porque te puede atrapar y puedes caer en la Sobredosis de TV, Netflix y demás plataformas.

Poco a poco, o mejor dicho, poquito a poquito, el algoritmo va desplazando tu capacidad de elección y te convierte a ti en un producto consumidor del algoritmo, no con poder sobre él, sino el algoritmo con poder sobre ti. Porque lentamente, sí, muy imperceptiblemente, vas cediendo tu toma de decisiones. Se torna hasta algo casi natural.

Hemos hablado hasta aquí del poder del algoritmo sobre los hábitos de consumo de contenido digital. Las notificaciones de Twitter, de Google y las recomendaciones que cualquier app te haga de forma automática es gracias al poder del algoritmo. El ejemplo por excelencia del poder del algoritmo es Facebook. Te comienza a mostrar como sugerencia de amigos a personas que creías hasta olvidadas en un pasado muy muy distante, pero con un dato o dos el algoritmo “supo” que estaban relacionadas y te aparece en tus sugerencias de amigos. Ahora aplicado a la publicidad, tu timeline de Facebook o de Twitter mostrará información basada en todos los lugares que le has dado me gusta, las reacciones digitales o las personas que sigues.

Y quizás un día no tengas pensado mandar a pedir comida a domicilio, pero el algoritmo ya habrá pensado qué ofrecerte para el almuerzo o la cena y al final efectuaste el pedido. Ejecutaste la acción bajo el influjo del algoritmo. Un algoritmo para gobernarlos a todos.

¿Y tú qué opinas? ¿Crees que los algoritmos modifican tus hábitos de consumo de contenido digital o de productos y servicios? ¿Deberíamos pensar dos veces antes de darle like Me gusta a una foto o imagen? ¿Cómo te podrías asegurar de conservar tu independencia digital? Por favor déjanos abajo tu comentario y dinos cómo percibes que los algoritmos afectan tus hábitos de consumo de contenido digital o de productos y servicios.

Una colaboración del sitio: www.yatedistecuenta.com

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